15 feb 2012

Una aventura

Era una noche cualquiera como muchas otras, recuerdo que no dejaba de mirar mi copa mientras mis amigos bailaban bajo el son de salsa en aquel bar. Hacia tiempo que no salia de fiesta un viernes ya que por razones diversas nunca les podía acompañar, ya sea por el trabajo, la escuela o simplemente porque las pocas ganas me lo impedían, pero casi siempre faltaba.

Recién llegamos a la casa de Juan cuando los demás arribaron en dos autos, era la fiesta de bienvenida de Carlos a quien recibiríamos después de varios años de vivir en el extranjero. Venia de Otawa y nos quería contar lo fascinante de la vida en aquel país lejano. También esta fiesta nos servía como mi despedida pues en pocos días yo me marchaba con destino a Berlin de intercambio escolar y con miras al futuro, pues el lugar hacia tiempo me había agradado para vivir, recuerdos de un viaje.

Fuimos al Bar Naked en la avenida central, comenzamos pidiendo unas cervezas para entrar en calor y luego unas botellas de vodka, wisky y tequila para ponernos a tono, platicabamos sobre las aventuras y las memorias de todos los invitados mientras otros bailaban, fue entonces cuando mire por unos segundos mi copa con wisky y al levantar la mirada sonriendo por una broma que uno de mis amigos le jugaba a otro, me percate que en una mesa cercana una chica me miraba, alguien conocido tal vez pero esa sonrisa era incomparable. Decidido y atraído por el brillo en los ojos me acerque ofreciéndole una copa, conversamos por 40 minutos antes de besarnos. Parecía que el tiempo corría sin detenerse un segundo, por lo que decidimos fugarnos a un lugar más solitario....

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