15 oct 2007

El sol, el viento, las aves y yo...

Mi rostro una suave sonrisa que proviene de la parte exterior, al abrir mis ojos percibo el olor característico de la mañana y logro percatarme que la cálida sonrisa proviene del sol. Salgo a la calle y todo apunta hacia un día hermoso, las aves susurran a mis espaldas mil y un razones para vivir, repiten incesantemente en cada frase de su cantar tu nombre, tal pareciera que entre el sol, el viento y las aves llevan a cabo una discusión para saber quien tiene la razón, su tema del día desde hace varios años es que no saben con gran certeza, quien ha mirado el esplendor de tu belleza.

Comprendo lo que dicen y comienzo a encolarme en esa conversación , comienzo a platicar las maravillas que yo conozco sobre ti. Con ojos demasiado expresivos los tres miran mis labios y con sus oídos atentos enriquecen su acervo sobre la hermosura que emana de tu ser, debo admitir que ni aun reflexionando después de mil horas, los 4 pudimos llegar a un acuerdo en nuestras palabras y experiencias por lo que quedo decidido que nada en el mundo era a ti en lo más mínimo parecido.

Con esto te digo que ni el factor humano, ni la naturaleza misma logra comprender el haber concebido a una pieza de arte tan fastuosa como cuando te brindo la vida, que solo podría compararse con el simple significado de la palabra belleza que es un sinomino y nada mas eso de tu lindo y apasionante nombre...

No hay comentarios.: