17 ago 2007

Hay que revalorar esos momentos...

Hay momentos donde uno comprende la fragilidad de la vida. comprendes lo maravillosas que son las lineas escritas días antes, salidas indescriptibles pero lindas que rozan la perfección.

Dudas llenaron mi cabeza al no verte a la hora acostumbrada, que se tornaron en angustia al mirar que no llegaba el momento de divisar tu silueta por el pasillo, de pronto lo que no se desea en un momento así, una llamada que avisaba algo confuso y que llenaba de incertidumbre a todo el que escucho ese rumor. Mi mayor temor era ya no poder mirarte nunca más y por suerte ese temor no puede prolongarse, creo que al fin ese percance aclaro muchas cosas y debo pedirte disculpas por sobre todo lo ocurrido.

También debo admitir que mis nervios se tornaron en alegría y un grado de idiotez al saber que estabas bien , pero que se equilibraron cuando pude acompañarte un día entero para poder hacer y ayudar en lo que mas pude, al final de cuentas somos muy buenos amigos y te quiero mucho, además pues mi mirada dice mas que este simple escrito, te necesito para saber que es estar vivo sin tener alma, al menos eso es lo que me falto el día que tu no estuviste...

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