Hoy por la mañana no podía imaginar cual era la sorpresa que me esperaba, por un lado el trabajo y la tristesa de una gran amistad que se pierde en un instante debido a injusticias, del otro el ajetreo y cansancio que te hacen reflexionar en la vida laboral, todo vuelto en un gran caos que necesita ser re-acomodado con gran urgencia.
Ya en casa cuando comienzo a maquilar el porvenir de un día venidero, suena con ese singular timbre el teléfono, sin mayor demora lo contesto, resulta algo raro, una dulce voz suena pidiendo por mi, no logro reconocerla entre tantos pensamientos y recuerdos confusos con el movimiento del aprendizaje en el ámbito social. De pronto me dices tu nombre como susurrando a la bocina con ese tono angelical, busco con desaparición en mis recuerdos y logro al fin recordarte. Mi mente se confunde por que hace mucho tiempo no recibía un llamado que acudiera del mismo cielo, un ángel regresa a recordarme que la vida aun puede ser fabulosa y tierna, recuedo casi a la perfección todo sobre ti, como te conocí, cuando te hable por vez primera, aunque no incluya completamente la hora, pero si recuerdo el lugar y la forma en que me contestaste, recuedo la cercanía de el lugar donde vives y tus dulces labios, esas manos que resultaban labradas por los mismos dioses y ese rostro que aun me recuerda las maravillas de este planeta.
Sin mayor problema recuerdo los momentos lindos que aunque pocos fueron, memorables para la eternidad, que sin querer resultan inolvidables para los lugares donde tu pisaste, que llenaste de tu sencillo olor, el olor que se dibuja en el viento y se enmarca en el desvelo de las noches que solo un hombre enamorado pide con piedad, aunque sin embargo después de todo el esfuerzo puesto de mi parte, solo logre conseguir tu amistad. Aun así logro recordarte y seguir soñando con el simple sonido de tu voz, con el simple gesto que no logro observar pero que se perfectamente como lo haces mientras el tono de la palabra o frase emana de tu garganta subiendo hasta tus hermosos labios. Solo resta decir gracias por llamar y por saludar aunque solo aya sido por casualidades de la vida...
Ya en casa cuando comienzo a maquilar el porvenir de un día venidero, suena con ese singular timbre el teléfono, sin mayor demora lo contesto, resulta algo raro, una dulce voz suena pidiendo por mi, no logro reconocerla entre tantos pensamientos y recuerdos confusos con el movimiento del aprendizaje en el ámbito social. De pronto me dices tu nombre como susurrando a la bocina con ese tono angelical, busco con desaparición en mis recuerdos y logro al fin recordarte. Mi mente se confunde por que hace mucho tiempo no recibía un llamado que acudiera del mismo cielo, un ángel regresa a recordarme que la vida aun puede ser fabulosa y tierna, recuedo casi a la perfección todo sobre ti, como te conocí, cuando te hable por vez primera, aunque no incluya completamente la hora, pero si recuerdo el lugar y la forma en que me contestaste, recuedo la cercanía de el lugar donde vives y tus dulces labios, esas manos que resultaban labradas por los mismos dioses y ese rostro que aun me recuerda las maravillas de este planeta.
Sin mayor problema recuerdo los momentos lindos que aunque pocos fueron, memorables para la eternidad, que sin querer resultan inolvidables para los lugares donde tu pisaste, que llenaste de tu sencillo olor, el olor que se dibuja en el viento y se enmarca en el desvelo de las noches que solo un hombre enamorado pide con piedad, aunque sin embargo después de todo el esfuerzo puesto de mi parte, solo logre conseguir tu amistad. Aun así logro recordarte y seguir soñando con el simple sonido de tu voz, con el simple gesto que no logro observar pero que se perfectamente como lo haces mientras el tono de la palabra o frase emana de tu garganta subiendo hasta tus hermosos labios. Solo resta decir gracias por llamar y por saludar aunque solo aya sido por casualidades de la vida...

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