Con mis ojos cerrados toco tu cuerpo, cuando entonces te llamo, te encierro, me siento frágil y expuesto como perro en celo, abro mis ojos y te digo te quiero. Bella y tranquila, te admiro y tu miras, tan seca y tan linda pienso - quien diría-, como ramas esparcidas tienden cual lágrimas con las ganas que gritas piedad, si rompo tus amigdalas.
De este lado yo y del otro tu, siempre tan falsa como un ataúd, donde esta el amor que me jurabas, se ha quedado enterrado en arena y grava, al parecer todo queda como algo en el camino. Doy vueltas en círculos vacíos, sen respuesta alguna razonable, dejo de respirar por largos lapsos, dejando de sentirme libre.
Siento ser un vil pendejo, al dar todo sin recibir nada, ni siquiera un bledo, pero eso si claro te dejo que aunque me tengas en un solo dedo. Muere de una puta vez, muere como el pinche atardecer.
Muere, muere, muere mujer....

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