A la luz le he pedido alas para poder volar, un alma para poder sentir y una vida llena de aroma jazmín.
A la noche le he rogado me enseñe a valorar el fuerte sonido de mi latido, pues al sentirte de cerca se que mi pobre alma se encuentra ahí mismo.
Debo soñarte y aprender a besarte, debo ser libre y dejarte ser libre a ti también.
Debo olvidarte y por momentos recordarte, pero lo que nunca olvidare es, que sin ti no quisiera vivir.

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